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La negritud y esclavitud de Ponce para todo Puerto Rico

 Memoria del Consumidor Ponceño

Las haciendas que hicieron a Ponce, y los hombres y mujeres a quienes nunca les preguntaron.

Antes de que hubiera consumidores en Ponce hubo caña, hubo trapiches, y hubo un sistema construido sobre el trabajo forzado de miles de africanos y sus descendientes. Esta es la historia detrás de los apellidos que todavía caminan por nuestras calles.

Fuente principal: Registro Central de Esclavos, 1872  •  Región: Barrios rurales de Ponce  •  Período: 1800–1873
Familia esclavizada en campo de algodón  Familia esclavizada en labores de campo, s. XIX 

01 — El motor

El azúcar no se movía solo.

Ponce, la Perla del Sur, no creció por casualidad. Creció porque alguien sembró caña, alguien la cortó, alguien la molió en el trapiche, y alguien más se quedó con la ganancia. Ese “alguien” que cargó el peso real de esa economía fue, durante más de tres siglos, una persona esclavizada.

La industria azucarera puertorriqueña tuvo un segundo gran auge a finales del siglo XVIII, y recibió un empujón brutal cuando la revolución de esclavos en Saint-Domingue —hoy Haití— paralizó la producción azucarera de esa isla entre 1789 y 1804. El mundo se quedó sin azúcar de la noche a la mañana, los precios se dispararon, y Puerto Rico —con Ponce a la cabeza del sur— entró de lleno a llenar ese vacío.

Para 1840 había más de 700 haciendas azucareras en la Isla. Un esclavo joven se compraba, a principios del XIX, por entre 200 y 250 pesos plata. No era solo mano de obra: era capital. Se compraba, se vendía, se heredaba, se hipotecaba junto con la tierra.

700+
Haciendas azucareras en P.R. para 1840
1522–1873
Años que la caña estuvo ligada a la esclavitud
200–250
Pesos plata por un esclavo joven, s. XIX temprano
Trabajadores cortando caña en un central azucarero
Corte de caña frente a un central azucarero del Caribe, s. XIX

02 — Los que llegaron a fundar

Un pueblo de inmigrantes que se hicieron hacendados.

Lo que sorprende al leer el registro de las haciendas ponceñas es cuán pocos de sus dueños eran, en realidad, de aquí. Ponce se llenó de comerciantes irlandeses, alemanes, franceses de Saint-Domingue, catalanes y holandeses que llegaban —muchos de ellos— vía Saint Thomas, el gran puerto libre del Caribe, o huyendo directamente de la revolución haitiana.

Los hermanos Josiah y Robert Archbald, irlandeses procedentes de San Eustoquio, fundaron la hacienda La Cintrona en el barrio Capitanejo y en 1823 instalaron ahí la primera máquina de vapor de Puerto Rico para mover un trapiche azucarero. Guillermo Dubocq, francés emigrado de Saint-Domingue, llegó a Ponce escapando de esa misma revolución que había disparado los precios del azúcar que ahora él vendría a producir con mano de obra esclava.

Fernando Overmann y Guillermo Voigt, ambos alemanes que llegaron desde Saint Thomas, no solo fueron hacendados: se dedicaban explícitamente a comprar esclavos a comerciantes de esa isla para revenderlos en Ponce. Lo mismo hacía Gaspar Duprel, socio de la firma Duprel y Saubot, identificados directamente como traficantes de esclavos.

Un dato que conecta todo

El Registro Central de Esclavos de 1872, la fuente detrás de esta lista de nombres, se levantó apenas un año antes de la abolición, como consecuencia de la Ley Moret de 1870, que había comenzado a liberar a ciertos sectores de la población esclava. Por eso los historiadores lo consideran el último retrato documentado, casa por casa, hacienda por hacienda, de nuestros ancestros esclavizados. Incluye nombre, país de origen, edad, oficio, estado civil y el nombre del amo — un tesoro genealógico para cualquier ponceño buscando sus raíces.

Grupo de personas esclavizadas frente a una vivienda
Comunidad esclavizada retratada frente a los barracones de una hacienda, s. XIX

03 — Las fichas del registro

Nombre, barrio, y cuántas vidas.

Así aparecen consignados en el Registro Central de 1872 algunos de los hacendados más grandes de los barrios rurales de Ponce. Detrás de cada número hay decenas de personas con nombre propio que la historia oficial no registró.

Juan Franceschi120 ESCLAVOS · BO. SAN ANTÓN · 1872
Dueño de la hacienda Estrella desde 1844. Su ficha en 1872 lo registra como el mayor propietario individual entre los nombres documentados en los barrios rurales de Ponce.
José María Archeval (Archbald)78 ESCLAVOS · BO. CAPITANEJO · 1872
Heredero de la hacienda La Cintrona, fundada por los hermanos irlandeses Josiah y Robert Archbald, pioneros de la máquina de vapor en Puerto Rico.
Sucesión G. Oppenheimer78 ESCLAVOS · BO. BUCANÁ · 1872
Guillermo Gustavo Oppenheimer, alemán de Hamburgo, se casó con la hija de Paolo Bettini y llegó a controlar las haciendas Retiro, Consuelo e Isabel.
Vicente de Fano

69 ESCLAVOS · BO. VAYAS · 1872


Uno de los grandes propietarios del barrio Vayas, la misma hacienda que décadas antes había fundado Gregorio Medina.
Antonio Torruellas69 ESCLAVOS · BO. CAPITANEJO · 1872
Apellido que hoy sigue siendo común en el sur de Puerto Rico; la familia Torruellas aparece con varias haciendas distintas desde 1844.
Luis Font & Cía.








62 ESCLAVOS · BO. VAYAS · 1872













Catalán que llegó a Ponce hacia 1830, se casó con la hija del hacendado José Pica y expandió considerablemente la producción y la población esclava de la hacienda Restaurada tras heredarla.
Sres. Deluca y Logroño59 ESCLAVOS · BO. MACHUELO ARRIBA · 1872
Sociedad comercial registrada como propietaria conjunta en uno de los barrios con mayor concentración de mano de obra esclava del área.
Juan Serrallés93 ESCLAVOS · BOS. CAPITANEJO, COTO Y SABANETAS · 1872
Entre los tres barrios donde el registro lo consigna, Juan Serrallés —apellido que hoy es sinónimo de la industria ronera puertorriqueña— acumulaba una de las mayores cantidades de esclavizados de todo el documento.

Esta es solo una muestra. El documento completo registra más de cuarenta hacendados distintos a lo largo de los 31 barrios de Ponce — muchos con nombres que hoy reconocerás en calles, urbanizaciones, marcas y familias enteras del sur de la Isla.

Apellidos que perduran

SerrallésFranceschiFontTorruellasOppenheimerCabreraChardónRoubertMedinaLeandri

Si tu apellido está en esta lista —o si lo reconoces en tu familia extendida en Ponce— no es coincidencia. Muchos descendientes de personas esclavizadas heredaron, como era práctica común en la época, el apellido del hacendado que los tuvo en propiedad. Es una de las razones por las que la genealogía afropuertorriqueña, aunque dolorosa de rastrear, a menudo empieza precisamente en documentos como este.


04 — La otra cara

No todos vendían azúcar. Algunos vendían personas.

Dentro del mismo registro hay una categoría más oscura todavía: hacendados cuyo negocio principal, documentado explícitamente por los historiadores, era la trata misma. Arthur Rogers, norteamericano yerno de Gregorio Medina, traficaba esclavos junto a James Atkinson antes de heredar el manejo de la hacienda Vayas. Juan Mateo Souffront, comerciante francés de Saint Thomas, fue socio de Juan Antonio Cassaigne de Martinica específicamente en la trata, vendiéndole personas esclavizadas a Overmann y Voigt antes de comprarles a ellos su participación en la hacienda La Constancia.

Esto no era un negocio marginal ni vergonzante para la época: los grandes comerciantes y almacenistas de Ponce eran, con frecuencia, también traficantes. El azúcar y la trata de personas eran, literalmente, la misma cadena de suministro.

Ilustración histórica de una inspección de personas esclavizadas
Grabado de época: inspección previa a la venta de personas esclavizadas

Y hay que decirlo con la misma honestidad con la que se cuenta el resto: los esclavizados de Ponce no esperaron pasivamente la abolición. Desde finales del siglo XVIII hubo fugas hacia el cimarronaje y rebeliones dentro de las haciendas. A mediados del XIX ese impulso encontró aliados entre reformistas y revolucionarios puertorriqueños —con el Dr. Ramón Emeterio Betances como su voz más firme— hasta que la esclavitud fue finalmente abolida en Puerto Rico el 22 de marzo de 1873.

Grabado histórico documentando castigos a personas esclavizadas en Cuba
Grabado de época publicado en la prensa, documentando el castigo de personas esclavizadas en el Caribe

05 — Por qué esto importa hoy

La memoria también es un acto de consumo consciente.

En Megapagepr.com hablamos todos los días de gastar bien, de saber a quién le compramos y por qué. Pues bien: entender de dónde viene la riqueza de una ciudad —quién la construyó, con qué costo humano, y quién se benefició— es la forma más profunda de consumo consciente que existe.

Ponce no se puede entender sin el Castillo Serrallés, sin sus centrales, sin sus apellidos fundadores. Tampoco se puede entender sin nombrar, con el mismo respeto con que nombramos a los hacendados, a las decenas de miles de africanos y afrodescendientes cuyo trabajo forzado hizo posible todo lo demás. No tenían nombre en la mayoría de estos documentos. Tenían un número, un precio, y un barrio. Nombrarlos —aunque sea reconociendo el silencio que dejaron los registros— es lo mínimo que les debemos.

Niños en una comunidad afrodescendiente de Puerto Rico, principios del siglo XX
Comunidad afrodescendiente puertorriqueña, generación posterior a la abolición

El Podcast del Consumidor Inteligente Puertorriqueño


Fuentes consultadas
  • Registro Central de Esclavos, 1872 (Puerto Rico) — National Archives, Records of the Spanish Governors of Puerto Rico
  • Neuman Gandía, Eduardo. Verdadera y auténtica historia de la ciudad de Ponce (1913, ed. facsimilar 1987)
  • Pérez Vega, Ivette. El cielo y la tierra en sus manos: Los grandes propietarios de Ponce, 1816-1830 (1985)
  • Scarano, Francisco A. Haciendas y barracones: Azúcar y esclavitud en Ponce, Puerto Rico, 1800-1850 (1992, Ediciones Huracán)
  • Ramos Mattei, Andrés (ed.) Azúcar y esclavitud (1982, Universidad de Puerto Rico)
  • EnciclopediaPR — “La esclavitud en Puerto Rico”
  • Claridad — “Betances y la abolición de la esclavitud en Puerto Rico en 1873”

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