EL CONSUMIDOR INTELIGENTE
MEAT LOVERS
En Puerto Rico comemos carne de res todo el año — Nochebuena, Superbowl, y hasta cualquier día en semana, la combinamos con arroz y habichuelas. Como los cortes que llegan a nuestros colmados y carnicerías vienen del mismo sistema de clasificación que se usa en Estados Unidos, aquí te dejamos un ranking honesto de los 11 mejores cortes, ordenados por calidad y terneza — no necesariamente por cuánto se consumen.
El rey indiscutible de la parrillada boricua. Su marmoleo (esa grasa entreverada) lo hace jugoso incluso cuando alguien lo pasa de la cuenta en la parrilla. Es el corte que más se pide en restaurantes de carnes y el que domina las publicaciones de "la parrillita del sábado" en las redes.
El equilibrio perfecto entre sabor y ternura. Menos graso que el ribeye pero con más carácter que el filet — el corte favorito de quien quiere impresionar sin gastar en un tomahawk.
Dos cortes en uno — filet a un lado, strip al otro, unidos por el hueso en forma de T. Es el corte de las ocasiones especiales, el que se saca cuando hay algo que celebrar.
El más tierno de todos, sin discusión. Lo que le falta en sabor graso lo compensa en textura — corta con tenedor. Es el corte "de restaurante fino" que muchos reservan para aniversarios y cenas especiales.
La pieza entera del tenderloin, antes de cortarse en filetes individuales. En Puerto Rico "lomillo" es el nombre de casa para esta pieza — se hornea entera para ocasiones grandes (Nochebuena, cumpleaños) y de ahí es que salen los filet mignon.
El corte clásico del churrasco criollo. Viene de la zona del plate (falda), es delgado, fibroso y muy sabroso — se marina, se cocina rápido a fuego alto y se corta siempre contra la fibra.
Prima hermana del skirt steak, pero de la zona del flank (ijada). Un poco más gruesa y menos fibrosa — ideal para fajitas y para rellenar (roulade), otro básico de la parrilla de patio.
La estrella de la barbacoa lenta que ha ido ganando terreno en Puerto Rico con la ola del "low and slow". Necesita tiempo y paciencia, pero recompensa con una textura que ningún otro corte logra.
El corte de cocción lenta por excelencia — se ablanda con tiempo y calor hasta desprenderse del hueso. Un clásico de invierno y de días de olla.
El plato de casa por excelencia. Se hace con eye of round o bottom round mechado (relleno de vegetales o tocineta) y cocinado lento en su propio caldo. Un plato tradicional más que un corte para asar.
Cierra el ranking en terneza, pero es el corte más solicitado de todos por su bajo costo. Magro y presente en la mayoría de las neveras puertorriqueñas — encebollado, empanado o majado. No es el más suave, pero es el que más rinde y más se estira en la cocina.
Consumidor Inteligente Puertorriqueño



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